De l’Eternitat

Les paraules mig trencades que fa uns dies encara ressonaven al cap van perdent nitidesa. Ara són paraules amb un tel oníric, sense gaire pes semàntic. Paraules que podria haver dit qualsevol. Agraïda per la quietud dels grocs i ocres que, amb bondat, van impregnant el meu món, sec al repeu de la finestra, prenc un te i deixe que les idees desdibuixen la pesantor del seu contorn. Tu i jo érem tendreses amagades sota una fila de pensaments rígids, immòbils i eterns. Érem d’aquest món del que, de tant en tant i amb certa complicitat, renegàvem. I tot això, que en el fons no ens pertany, ho hem pagat car. I ara estem lluny. I ara, ja no reneguem junts d’aquest món del que som. I això ens fa tremolar i ens fa fàstic. Perquè, en el fons, sabem que els pensaments rígids, immòbils i eterns són presó. Lliurem una batalla irremediablement perduda. Ni tu ni jo ni aquesta imposada llunyania ho podrem evitar. L’eternitat, abans que alliberar-nos, ens engolirà.

De lo Inmóvil

Tiemblo.

Porque de repente tambalea y no atino con el punto exacto de equilibrio.

Porque ahora quiero, pero ya ni me acuerdo.

Porque ya no había espacio, lo juré tantas veces.

Porque proyectar ya no era un proyecto para mí.

Porque este balanceo.

Del Grito

IMG_20180216_184345336Estuve años pensando que si no te prestaba mucha atención tampoco lo ibas a notar demasiado. Años de mucho vaivén, pero de pocos cambios. Tú siempre estabas allí. Yo creía que en silencio, pero la realidad es que nunca dejaste de hacer ruido. Aprovechabas cualquier descuido para alborotar. Sin melodías: Tu alboroto favorito eran los gritos. Yo sentía un poquito de vergüenza, y, a veces, no pocas, también sentía miedo. Miedo porque nada cuadraba. Miedo porque tu voz era muy molesta, gritona, intimidante, amenazante. Miedo porque aparecías de repente, de la nada, pero dejabas un poso que tardaba días y días, meses, o incluso años, en digerir.

La verdad es que siento muchísimo haber estado tantos años sin prestarte atención. Disculpa, de corazón, jamás pensé que mi desinterés pudiera hacerte tanto daño. Y, gracias. Gracias por haber perseverado, gracias por no rendirte, gracias por aceptar mis abrazos, aunque hayan llegado tan tarde.

Pero, sobre todo, gracias por gritar. Tus gritos han salvado mi vida.

De la Nada

Silenciando el  vacío,

llenando el silencio,

vaciando las calles,

rompiendo lo lleno,

callejeando lo roto,

tragando los gritos,

gritando lo viejo,

mirando lo oscuro,

oyendo los miedos,

sintiendo los nudos,

vomitando los cómos,

pisoteando los pasos,

burlando los bailes,

soltando las cuerdas,

quedándome muda,

tarareando las penas.

 

 

 

 

 

Del Ruido

Yo quisiera no saber todavía quién soy. Si no supiera quién soy podría ser cualquier cosa; podría ser una hormiga cargando alimentos, podría ser un jilguero de hermoso canto, podría ser una ola de mar en un atardecer de invierno, podría ser una efeméride o podría ser silencio.

El silencio teme a la soledad y cocina tés de ruido.

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